Inteligencia Emocional-Afectiva

“Podemos afirmar que la afectividad es uno de los componentes psicológicos esenciales en la estructura misma de la inteligencia”.

  • – Rolando Toro Araneda

INTELIGENCIA EMOCIONAL AFECTIVA LORENA SANTANDREU

Las actuales investigaciones psicológicas convergen en la importancia de la afectividad como impulsora de nuestra vida. La inteligencia afectiva es la promotora de significación existencial. Lo anterior constituye una revolución intelectual que sugiere que los núcleos organizadores de distintas funciones mentales y orgánicas son:

  • La percepción: se organiza a partir de un núcleo afectivo y no simplemente de la estructura sensorial neurológica.
  • La motricidad: y el impulso a la acción poseen núcleos afectivos de fondo.
  • La memoria: tiene filtros que seleccionan y reorganizan los recursos en torno a las experiencias afectivas y no depende solo de patrones de orden neurológico.
  • El aprendizaje: depende de motivaciones afectivas y no puramente cognitivas.

Cada día son más las empresas e instituciones que reconocen y valoran todas aquellas habilidades denominadas “ blandas” cómo las que llevan a la realización personal y por ende al éxito de una empresa. Más allá de la experiencia y competencias técnicas o académicas, el cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás son claves que dejan un sello de identidad y marcan una diferenciación.

Inteligencia emocional-afectiva significa reconocer y gestionar las emociones personales y la de los equipos, de modo de poder aplicar la versatilidad que permite expresarse asertivamente, es decir en la forma y en el momento justo. Se trata entonces de un aprendizaje donde se integra la mente y el corazón en pos del logro de objetivos y metas. Esto permite construir personas más completas y equipos de alto desempeño, obteniendo resultados extraordinarios y sustentable en el tiempo.

“Solo desde la emoción podemos comunicarnos de una manera verdadera con los demás. Las emociones son conductas de relación entre unos y otros, modos de comportarse que influyen en las acciones de todos. Por tanto, las emociones constituyen, a cada instante, el lugar donde se produce la convivencia entre todos los seres vivos. Lo único que podemos experimentar como real, desde nuestra experiencia como humanos y como animales, es lo que sentimos. Y eso, además, es lo único que podemos compartir con los demás. Por eso, el amar es la base de nuestro sello como especie y es la posibilidad de vivir la libertad, sea cuales sean las condiciones de vida que nuestro vivir y convivir han generado.”

– Humberto Maturana

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